Tips y consejos durante la lactancia

Cuidados para la madre

Es importante que durante la lactancia la madre continúe alimentándose sanamente para que pueda recuperar la energía utilizada en el parto y tenga una adecuada producción de leche.

Se recomienda que la mamá realice tres comidas balanceadas con dos colaciones al día y en éstas incluya distintos grupos de alimentos, ya que la combinación de alimentos ayuda a mejorar el valor nutritivo de los platillos que se preparan.

Ella debe comer suficientes frutas y vegetales, sobre todo de color verde; combinar cereales y leguminosas como el arroz y frijoles; también consumir alimentos de origen animal como leche, carne o huevo. En estos alimentos se puede obtener la energía, proteínas, vitaminas (como la A y C), ácido fólico, así como yodo, hierro y calcio, que son minerales que se requieren en esta etapa. Todos ellos son necesarios para asegurar que mamá esté bien nutrida y tenga suficiente leche.

No debe fumar, ni ingerir bebidas alcohólicas, ya que esto causa daños a la salud, además tiene que limitar el consumo de café y de refrescos.

Hidratación

Generalmente las mujeres sienten más sed de la normal cuando están amamantando, así que es importante que tomen al menos 8 vasos de agua al día. Durante la lactancia, las necesidades de la madre son las mismas que en otras épocas de la vida, pero hay que tomar más agua para compensar su pérdida debido a la producción de leche materna.

Higiene de la madre en etapa de lactancia

La madre en etapa de lactancia debe tener especial cuidado en su higiene personal, es recomendable el baño y cambio de ropa diario.

Se recomienda lavarse las manos:

  • Antes de preparar algún alimento.
  • Antes de comer.
  • Después de ir al baño.
  • Después de cambiar el pañal del bebé.
  • Después de tirar la basura.
  • Después de sonarse la nariz.
  • Después de tocar dinero o alguna mascota.
  • Al regresar de la calle.

También hay que lavarse las manos antes de dar el pecho al bebé, antes de tocarse el pecho y antes de utilizar el tiraleche.

Higiene de los pechos

Para la higiene de los pechos, un baño diario es suficiente, no es necesario lavar el pezón antes ni después de cada amamantamiento. Lavar demasiado los pezones podría llegar a irritarlos y producir molestias durante la lactancia o la extracción de leche.

Cuando el bebé termine de lactar, hay que limpiar los pezones con un poco de agua tibia para retirar la saliva, dejar que el aire los seque y pasar unas gotas de la misma leche materna por ellos, esto evitará que se agrieten.

Es recomendable el uso de discos absorbentes de lactancia. Estos discos se colocan entre el pecho y el sujetador, manteniendo el pecho limpio, libre de escapes de leche y evitando que se ensucie la ropa. También mantienen el pecho y la ropa secos, protegiendo los pezones de la humedad y las rozaduras.

No se recomienda el uso de cremas para las grietas en los pezones, ya que hay que limpiarlas muy bien antes de amamantar o de extraer la leche, lo que en muchos casos provoca que el pezón termine aún más irritado.

Si hay secreción reseca en los pezones, no debe arrancarse bruscamente. Lo mejor es que se ablande aplicando un ungüento de lanolina purificada ya que calma el dolor, ayuda a cicatrizar y es comestible para los bebés y segura para sus madres. Saber elegir el producto adecuado es esencial.

Si los pezones se agrietan o se vuelven muy sensibles, hay que acudir con el médico. Se debe procurar no vestir ropa apretada, pues la opresión sobre los pechos disminuye la producción de leche.

Higiene al momento de la extracción y almacenamiento

Antes de extraer la leche, hay que lavarse muy bien las manos y elegir un lugar cómodo y limpio. El recipiente de plástico o vidrio donde va a depositarse la leche debe de estar esterilizado.

No hay problema con mezclar leche de diferentes extracciones durante un mismo día en el mismo envase, hasta juntar la cantidad que requiere el bebé en cada alimentación.

Cuando se utiliza un tiraleche, hay que poner más cuidado, éste tiene que estar limpio y esterilizado y se debe guardar en refrigeración, porque las bacterias podrían reproducirse durante el tiempo que pasa entre la extracción y la toma

Posiciones para amamantar

1. Acomodarse en una posición cómoda con un soporte en la espalda, colocar almohadas para apoyar los brazos y el regazo y apoyar los pies en un banquito.

2. Colocar al bebé cerca, con su cadera flexionada para que no tenga que voltear su cabecita para alcanzar el pecho. Su boca y su nariz deben estar frente al pezón. Si es posible, pedirle a quien esté ayudando que pase al bebé en cuanto se esté cómoda.

3. Sostener el pecho para que no presione la barbilla del bebé. La barbilla del bebé debe de ir sobre el pecho.

4. Sujetar al bebé contra el pecho. Hay que permitir que el bebé abra la boca ampliamente y acercarlo al pecho, deteniendo su espaldita, en lugar de la parte de atrás de su cabeza, para que su barbilla se apoye en el pecho. Su nariz tiene que estar tocando el pecho. La mano debe formar un segundo cuello para el bebé.

Técnicas de extracción y almacenamiento

La leche materna puede extraerse para usarse después. Realizarlo, ya sea manualmente o con la ayuda de un tiraleche, va a necesitar práctica y la efectividad con que se haga aumentará con el tiempo.

La leche materna se puede extraer con varios fines:

Para prevenir o aliviar el endurecimiento de los pechos.

Para aumentar la producción y dar su propia leche extraída al bebé cuando no aumenta bien de peso.

Para almacenar la leche y alimentar al bebé cuando esté separado de la mamá.

Técnica manual de extracción

1. Lavar las manos con agua y jabón.

2. Buscar un sitio tranquilo y relajante.

3. Realizar un masaje suave en los pechos.

4. Tomar uno de los pechos con las dos manos. Llevar ambas manos desde el final del pezón hacia el resto del pecho para detenerse donde cambia la textura del pecho.

5. Utilizar el pulgar para colocar la mano dando forma de “C”, de unos 3 a 6 cm de distancia del pezón. Exprimir suavemente.

6. Liberar la presión y repetir varias veces con movimientos lentos y rítmicos. Evitar deslizar los dedos sobre la piel del pecho.

7. Cuando deje de salir la leche, mover los dedos para presionar otra parte del pecho y repetir los pasos 5 y 6.

8. Si sale menos leche, hacer lo mismo con el otro pecho. Alternar así hasta que pare de salir la leche en ambos pechos.

9. Si la leche no fluye, colocar los dedos más cerca del pezón o alejarlos de la posición original y dar un masaje delicado.



Tipos de tiraleche

• Tiraleches con pera de goma: Estos tiraleches no son muy eficaces y se contaminan fácilmente. No son los más adecuados para recoger la leche destinada a alimentar a un bebé, ya que la leche puede acumularse en la perilla y es difícil limpiarla, por lo que frecuentemente contamina la que recoge.

• Tiraleche con mecanismo de jeringa: Cuando la extracción manual resulta difícil, se puede usar una bomba de extracción manual. Los tiraleches con mecanismo de jeringa son más eficaces que los de perilla de goma, más fáciles de limpiar y de esterilizar.

Almacenamiento

Hay varias cosas que tienes que tomar en cuenta al recolectar la leche materna:

• Hay que recolectar y almacenar la leche en un envase esterilizado y con tapa que selle de forma hermética.

• Se pueden esterilizar los envases hirviéndolos en agua durante 10 minutos.

• Colocar una etiqueta en el envase con la fecha en que se recolectó la leche.

• La leche materna dura:

Hasta 5 días en un refrigerador a temperatura de 4°C ó menor.

Hasta 4 meses en un congelador a temperatura de -18°C ó menor.

• Para calentar: se debe descongelar y calentar la leche bajo agua tibia corriente, nunca hay que dejar que la leche hierva.

Agitar antes de probar la temperatura.

¡Nunca usar el horno de microondas para calentar leche materna! Los componentes valiosos de la leche humana se destruyen a más de 55ºC. Además, el horno de microondas puede generar puntos calientes en la leche que podrían quemar al bebé.

• Si la leche ha sido congelada y descongelada, se puede refrigerar hasta 24 horas para usarse después, pero no debe de volverse a congelar.

• Si el bebé toma la leche y al terminar, queda algo en el biberón, hay que desecharla y no guardarla para después.

Ciclo de sueño del bebé

El sueño es una de las partes más importantes en el desarrollo de los bebés y depende de su madurez, personalidad, entorno y capacidad de ser independientes. Durante los primeros meses de vida es normal que duerman entre 16 y 18 horas intercaladas o bien, hacerlo de corrido al igual que los adultos, pero hay bebés que tardan hasta 6 meses en acoplarse.

De acuerdo a la edad del bebé, el ciclo del sueño provoca los siguientes comportamientos:

• En el periodo neonatal pasa de 15 a 17 horas dormido, el tiempo que está despierto casi no se distingue del que está dormido.

• A los 12 meses tiene miedo de que lo abandones y es más complicado dejarlo en su cuna.

• A los 18 meses se muestra inquieto después de haberlo acostado. Tal vez te llame constantemente o quiere de pronto un vaso de leche o agua.

• A los 2 años, aunque ya sabe que es parte del grupo familiar, utiliza cualquier pretexto para seguir conviviendo cuando es la hora de dormir. Es aquí que llegan las pesadillas y terrores nocturnos, posiblemente despierte llorando o gritando; si son muy frecuentes, es necesario que hables con su médico.

• A los 3 años, puede llegar a levantarse, andar de un lado a otro, pedir ir al baño o querer meterse a la cama de sus papás.

• A partir de los 5 años, el sueño dura toda la noche y debe ser profundo y tranquilo.

Para que el bebé pueda quedarse dormido de mejor manera, hay que tomar en cuenta los siguientes consejos:

• Hacer diferencia entre día y noche.

• Durante el día deben abrirse las cortinas de su cuarto para que entre la luz del sol, realizar las actividades cotidianas o quehaceres de la casa con música o radio (no estar en silencio) y jugar con el bebé.

• Cuando ya sea de noche, apagar las luces, aparatos que hagan ruido y bajar el volumen de la voz en las conversaciones mientras se alimenta o cambia al bebé.

• Aprender a reconocer cómo expresa su sueño. Podría tallarse los ojos, chuparse el dedo o tomarse el cabello. Si hace alguno de estos gestos, es momento de llevarlo a la cama.

• Acostarlo siempre boca arriba. Así se previene el síndrome de muerte súbita o “muerte de cuna”, hazlo cuando se esté quedando dormido.

• Carreras, luchitas, saltar o bailar y toda clase de actividades que requieran grandes esfuerzos o que provoquen emociones eufóricas deben evitarse de noche, porque son estímulos excesivos que pueden impedirle el sueño.

• Ir a la cama nunca debe de ser un castigo, pues lo podría asociar a un momento malo durante bastante tiempo.

• Abrazar su juguete favorito puede ayudar a calmarlo y no produce conductas dañinas.

Conforme va creciendo, es normal que se resista a ir a dormir y que tenga conductas como: jalarse el pelo, picarse los ojos, cantar, hablar o chuparse los dedos; conviene no usar reprensiones para erradicarlas, es importante ser paciente.

Una vez que se haya acostumbrado al hábito de irse a la cama, será menos complicado; mientras tanto, será necesario mostrarse firmes y comprensivos para inculcar hábitos positivos que lo ayuden a descansar y a crecer sano. Ser constante es la clave para el bienestar del bebé.

Cómo calmar al bebé

Si el bebé lleva muchas horas llorando y no tiene signos de deshidratación, ya comió, ya repitió, y se consultó al pediatra, probablemente está alterado. Para calmarlo hay algunos consejos que lo podrían ayudar en ese momento. Sin embargo es importante aclarar que no todos funcionan para todos los bebés en todos los momentos, pero si no funciona uno, se puede intentar con otro.

• Ruido blanco (constante).
Que el bebé escuche el ruido de un ventilador o un audio con el sonido de las olas. Cualquiera que sea constante lo puede relajar.

• Espejos.
A los bebés les encantan las caras, a veces mirar la suya frente a un espejo los distrae y puede detener el llanto.

• Baño de tina.
Es una de las formas más eficaces para calmarlo, además que es terapéutica. Puedes meterlo en su tina con agua tibia y gotitas de aceite relajante o bien bañarte con él. Tú y él se podrán tranquilizar, es como borrar el día y comenzar de nuevo.

• Baño en la regadera.
La sensación del agua cayendo en su espalda lo podría distraer y calmar.

• Soplar en su cara.
El soplo del aire lo sorprende y tranquiliza al mismo tiempo. Esto funciona bastante bien si ha estado llorando por un rato ya que rompe el ciclo, ayudándolo a eliminar el llanto.

• Envolverlo como “tamal”.
Esto le puede dar una sensación de seguridad, calma y confort.

• Mecerlo en una silla o en tu regazo.
Ponerlo en un ritmo de movimiento constante y suave lo tranquiliza a él y a ti.

• Succionar.
Darle algo para tener en la boca, puede ser su manita o el dedo de su mamá.

• Pegarlo a su mamá.
El tenerlo pegado con un rebozo o cobija, lo ayudará a sentirse seguro y protegido. Muchas veces los bebés se angustian cuando no está su mamá, así que ésta es una de las maneras más sencillas de calmarlo.

• Paseo.
Cambiar de aire y de ambiente es una de las formas más positivas para que el bebé tome un respiro. Sacarlo a dar una vuelta en la carriola por el parque o por la cuadra les hará bien a los dos.

Medidas de seguridad y primeros auxilios

Hay medidas de seguridad que nunca se deben olvidar para que el bebé no corra ningún peligro y que van de acuerdo a la etapa en la que se encuentra.

De 0 a 3 meses

• La cuna es el lugar donde el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo por lo que tiene que ser absolutamente segura. No uses cobertores, sábanas ni almohadas. Es preferible utilizar una cobija de una sola pieza y que el colchón sea firme para evitar que se enrede entre la ropa de cama y sufra de asfixia.

• No pongas cadenas o gargantillas alrededor de su cuello, los bebés se mueven tanto, que en cualquier momento pueden ahorcarse con ella.

• Pon siempre el moisés en el suelo, no en una superficie alta porque con el movimiento del bebé, puede caerse. Verificar con frecuencia la firmeza y la seguridad de sus agarraderas.

• Para evitar que se sobrecaliente, no le pongas ropa que guarde mucho calor, ni lo cubras en exceso cuando duerma o lo lleves en automóvil.

• Si te extraes la leche y calientas el biberón, antes de que el bebé la tome, vierte unas gotas de leche en el dorso de tu mano para revisar la temperatura.

De 3 a 6 meses

• El baño es un momento placentero para el bebé, pero es importante que controles siempre la temperatura del agua con un termómetro (son más confiables que la mano o el codo). Idealmente debe estar de 37ºC a 38ºC.

• Son muy comunes las caídas de los bebés cuando se les cambia el pañal o la ropa. La única manera de evitarlo es dejar siempre una mano sobre tu bebé cuando lo tienes acostado. Si tienes que dejarlo aunque sea por un periodo corto de tiempo, mejor ponlo en el piso sobre una toalla.

• Al transportarse en automóvil, nunca debes ponerlo en tus piernas. No hay forma más segura para él, que ir en su silla para auto. Jamás lo dejes solo dentro de tu carro porque puede sufrir un golpe de calor.

• Si ya comenzó a llevarse cosas a la boca no dejes nada que pueda ser peligroso cerca de él. Ten mucho cuidado con los ojos de los muñecos de peluche.

De 6 a 9 meses

• En esta edad predominan los riesgos de asfixia por objetos extraños en su garganta, ya que se llevan todo a la boca, evita que cualquier cosa con la que pueda atragantarse esté cerca del bebé.

• Jamás lo dejes solo en una tina, puede ahogarse en el baño aún con poca agua.

• Colocar protectores en las esquinas de los muebles, fijar bien los estantes, poner rejillas en las escaleras, protectores en los contactos de electricidad, tapetes antiderrapantes, etc.

De 9 meses a 1 año

• A esta edad el bebé ya se desplaza con rapidez, por lo que es necesario estar atrás de él todo el tiempo. Se debe hacer una revisión de toda la casa para identificar las medidas de protección que se deben tomar para su seguridad. Nunca dejes productos para limpieza ni medicamentos a su alcance, ponlos bajo llave o en lugares donde no pueda alcanzarlos.

• Revisa todos los lugares donde podría meter los dedos como las tomas de corriente, y tápalos; así como mantener cables y extensiones lejos de su alcance.

• Revisa constantemente el estado de sus juguetes y no dejes que utilice aquellos que están indicados para niños mayores cuando no esté bajo tu supervisión.

Primeros auxilios

Es importante tener los conocimientos suficientes para saber aplicar métodos de primeros auxilios y evitar una emergencia mayor o incluso salvar la vida al bebé.

¿Qué hacer en caso de broncoaspiración?

La broncoaspiración es una urgencia que pone en peligro la vida del bebé.

Esto es la presencia de sustancias líquidas en los bronquios, las cuales pueden ser sangre, saliva, leche o vómito que impiden la respiración. Las secreciones se van al conducto respiratorio y provocan un espasmo en la tráquea y un cierre brusco de la glotis, además de que, en casos extremos, produce la obstrucción del conducto por donde pasa aire a los pulmones. No hay que aventar, sacudir, soplar o dar más líquidos al bebé, eso sólo complica más la obstrucción, pues el bebé puede manifestar signos de ahogamiento. Puede ponerse cianótico (morado) y dejar de respirar.

En este caso, es indispensable saber utilizar adecuadamente el equipo básico como la perilla de succión, útil para sacar las secreciones:

• El proceso debe ser rápido y preciso.

• Se presiona la perilla fuera de la boca y se mete por las comisuras de la boca del bebé.

• Se suelta la perilla y ésta aspira las secreciones, se saca y se vacía afuera apretando varias veces.

• Los pasos se repiten las veces necesarias, pero debe considerarse que entre más se tarde en dar el manejo, será más difícil controlar la urgencia.

• Al no poder respirar, el bebé puede quedar inconsciente por lo menos 30 segundos.

Entonces, además del uso de la perilla, se debe de iniciar el control del ABC (soporte básico de vida) y la aplicación de la RCP (reanimación cardiopulmonar), dando respiración de salvamento o reanimación cardiopulmonar en el bebé. Llama de inmediato al médico o acude a un hospital al área de urgencias para que un profesional lo atienda.

¿Cómo evitar la broncoaspiración en un bebé?

No dejarlo sin la supervisión de un adulto.

Asegurarte de que repita cuando termine de comer.

Evitar insistir en que tome leche si está llorando y la está rechazando.

Los primeros auxilios en un recién nacido son muy delicados, por ello es importante que la persona que los aplique tenga la experiencia necesaria, ya que si no se tiene el conocimiento podría causarle daño.

¿Qué hacer en caso de asfixia?

Cuando un alimento, dulce, juguete o cualquier objeto sólido obstruye el conducto aéreo (por donde pasa el aire hacia los pulmones) sólo cuentas con 40 segundos antes de que el bebé pueda quedar inconsciente por falta de oxígeno.

El atragantamiento no se atiende en un hospital, la ayuda debe darse de inmediato para evitar secuelas neurológicas o incluso la muerte.

Síntomas por edad:

• Antes de 1 año: No emite ruido, tiene cara de angustia y su cara se torna azul.

• De 1 año en adelante: Se lleva las manos al cuello y está desesperado.

¿Qué hacer?

Maniobra de Heimlich:

• Ponte detrás del niño.

• Toca su ombligo con los dedos medio e índice.

• Con la otra mano coloca el puño arriba de esos dedos (como si lo tocara la base de un tubo)

• Cubre el puño con la mano que tocaba el ombligo

• Haz compresiones en el abdomen, con movimientos hacia dentro y hacia arriba, las veces que sean necesarias hasta que expulse el objeto que impide la respiración.

En bebés la maniobra es diferente:

• Cárgalo abarcando toda su cabeza.

• Fija su cabeza tomándolo del mentón.

• Colócalo bocabajo sobre tu antebrazo.

• Inclínalo para que la cabeza quede más abajo que sus piernas.

• Da 5 golpes continuos en la espalda sobre la columna vertebral (entre los omóplatos o huesos debajo de los hombros).

Si el bebé no arroja el objeto:

• Voltéalo boca arriba sobre tu antebrazo.

• Con dos dedos dale 5 compresiones sobre el esternón (entre los pezones)

• Repite los golpes en la espalda y las compresiones las veces que sean necesarias, hasta que deseche el objeto.

Recuerda, no debes darle a beber líquidos durante la urgencia ni metas un dedo en su boca porque aumentarás el riesgo de asfixia.

Antes de que suceda una urgencia habla con el doctor para que él te indique qué debes de hacer en cada caso y te ayude si tienes alguna duda.